¿Qué es la industria NewSpace y por qué cambia todo para República Dominicana?
La industria aeroespacial dejó de ser exclusiva de las superpotencias, abriendo nuevas oportunidades de desarrollo para el Caribe
Cuándo le digo a alguien que trabajo en el diseño de cohetes, casi siempre asumen que soy ingeniero de la NASA. Ciertamente sería un gran honor, pues la NASA es una institución legendaria. Sin embargo, en la actualidad, el desarrollo y lanzamiento de cohetes ocurre en una constelación de sitios mucho más amplia. El espacio solía ser el dominio exclusivo de superpotencias y la participación estaba limitada a aquellos nacidos en sus territorios. Pero el panorama ha cambiado radicalmente.
Lo que la mayoría no termina de ver es la escala del cambio. La industria espacial dejó de ser un nicho hace rato — pero el dato que importa no es cuánto dinero mueve. Es quiénes son los nuevos actores y bajo qué reglas están entrando.
El espacio que conocíamos: agencias, banderas y presupuestos que RD nunca iba a tener
Por casi 50 años, llegar al espacio funcionó así: un gobierno planteaba una necesidad nacional o estratégica, asignaba decenas de miles de millones de dólares, contrataba a un grupo de empresas grandes —Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman— y construía cohetes que se usaban una sola vez. Cada lanzamiento era un evento nacional. Cada misión, una hazaña geopolítica.
Ese modelo, que ahora llamamos OldSpace (espacio tradicional), tenía una característica que definía todo lo demás: era carísimo e ineficiente. El Transbordador Espacial, la icónica nave estadounidense, costaba alrededor de $61,700 dólares por kilogramo enviado a órbita baja (Estudio Académico de Costos de Lanzamiento. Harry W. Jones, NASA Ames Research Center / ICES). Para poner ese número en contexto: subir al espacio una libra de café costaba más que una camioneta nueva de cero kilómetros.
Bajo ese costo, los números no cuadran para casi todos. Solo Estados Unidos, la Unión Soviética, Europa Occidental, Japón, China y, eventualmente, India podían pagar el precio de entrada. El resto del mundo —incluyendo a República Dominicana— miraba desde abajo. No había debate sobre si “deberíamos hacer algo en el espacio”. No era posible. Punto.
¿Qué cambió con NewSpace?
La industria empezó a transformarse cuando una empresa privada hizo algo que durante décadas se consideró imposible: aterrizar la primera etapa de un cohete después de lanzarlo, recuperarla, y volver a usarla.
La reutilización lo transformó todo.
SpaceX no inventó la idea de la reutilización —existía en teoría desde los años setenta— pero sí fue la primera en demostrar a escala comercial. El Falcon 9 redujo el costo por kilogramo a órbita a menos de 1,500 dólares (PwC, Space Industry Trends; SpaceNews). Esto no es una mejora marginal: es una caída de más del 95% respecto a la era del Transbordador. Y con Starship, el siguiente vehículo de SpaceX, la meta declarada es bajar otro 90% más (SpaceX, comunicaciones públicas).
Cuando un costo se desploma así, cambia quién puede participar. Una universidad que antes no podía soñar con poner su propio satélite, ahora puede hacerlo por menos de lo que cuesta un proyecto de investigación tradicional. Una startup con cinco ingenieros puede lanzar un nanosatélite y construir un negocio sobre los datos que captura.
Un país pequeño puede establecerse en el sector sin tener que construir cohetes propios.
El cambio no fue solo de costos. También transformó la velocidad de desarrollo. Donde un programa gubernamental tardaba entre una y dos décadas en llevar un vehículo nuevo a vuelo, las empresas comerciales lo hacen en menos de una década. Habiendo trabajado en programas de cohetes y de vuelo espacial, te puedo decir que esa diferencia no es marginal — cambia cómo se diseña, cómo se prueba y cómo se decide. El paradigma pasó de “diseñar el vehículo perfecto antes de construir nada” a “construir, probar, fallar, ajustar y repetir hasta que funcione”.
A esto se le llama, en su conjunto, NewSpace. No es un término técnico ni una agencia, es una etiqueta que captura un cambio de modelo. Del espacio dirigido por gobiernos al espacio dirigido por mercados, con gobiernos como clientes y reguladores —no como protagonistas únicos (Deloitte Insights, NewSpace economy briefings).
Una industria en crecimiento
$626 mil millones. Es el tamaño de la economía espacial global al cierre de 2025, según el Space Economy Report 2026 de Novaspace. La trayectoria apunta a un trillón para 2034.
12% anual. Es el ritmo de crecimiento del sector espacial. Para tener un punto de comparación: la economía dominicana, considerada una de las más dinámicas del Caribe, crece típicamente entre 4% y 5%.
Más del 80%. Es la proporción de la actividad espacial que hoy ya es sector comercial, no militar ni puramente científico. El espacio dejó de ser un dominio de gobiernos hace rato.
$3,710 millones en cuatro meses. Es la inversión privada que recibieron startups de NewSpace solo entre enero y abril de 2026 — un 152% más que el mismo periodo del año anterior, según Tracxn Space Tech 2026. La curva no se está desacelerando.
9,850 satélites y 7 millones de clientes. Son los satélites Starlink activos en órbita y las personas que reciben internet directo desde ellos en más de 150 países, RD incluido. Es la primera vez en la historia que el espacio le entrega un servicio cotidiano a millones de personas comunes.
Hay que leer estos números con honestidad. El sector tiene volatilidad, hay startups que quiebran con valuaciones infladas y ciclos especulativos. Pero la trayectoria estructural es inequívoca: cada año entra más capital, atrayendo más actores y más casos de uso. Para una región como el Caribe, que típicamente se incorpora a las industrias tecnológicas con cinco a diez años de retraso, esto es una ventana que está abriendo ahora.
Lo que esto significa para RD y el Caribe
Llegamos al punto donde esto deja de ser un texto sobre Estados Unidos y pasa a ser un texto sobre nosotros.
La conexión más directa y cotidiana ya está pasando: Starlink, el sistema de internet satélite de SpaceX, opera en el Caribe. En Brasil, que arrancó antes que nosotros, ya supera el millón de suscriptores (SpaceNews, cobertura América Latina). En República Dominicana, alrededor del 12% de la población rural sigue sin acceso a internet confiable (Indotel y reportes oficiales de penetración de internet en RD). Los hogares en zonas montañosas del Cibao, los pueblos costeros del este, las comunidades fronterizas del oeste —la geografía que durante décadas ha sido el argumento de “es muy caro tender fibra hasta allá”— deja de ser un problema cuando la conectividad viene desde 550 kilómetros de altitud.
La oportunidad para RD
La trampa mental cuando se habla del espacio es asumir que participar significa lanzar cohetes. Habiendo trabajado años en esta industria desde adentro, te puedo decir que esa es la lectura equivocada. NewSpace funciona como una cadena global de proveedores, integradores y servicios — y los países que entienden eso primero ocupan los nichos de mayor valor.
Identifico tres entradas concretas para República Dominicana, aunque hay más. Para no convertir este post en un texto interminable, voy a tratarlas progresivamente en próximas entregas de Astra Caribe.
La primera es la manufactura avanzada de componentes. En cualquier programa espacial moderno, el cohete o el satélite que ves en la foto es la suma de miles de piezas fabricadas por proveedores de docenas de países — piezas mecanizadas con tolerancias estrictas, materiales compuestos, arneses electrónicos, subensamblajes. RD ya tiene zonas francas que fabrican con esos niveles de precisión para industrias médica y aeronáutica. El salto a aeroespacial es de calificación y certificación. La capacidad fundamental ya está.
La segunda es el diseño de satélites pequeños. Lo que antes requería un programa nacional, hoy lo puede hacer un equipo universitario. INTEC ya lo está haciendo: el proyecto QuisqueyaSat-1, liderado por el ingeniero Edwin Sánchez, es el primer nanosatélite diseñado en República Dominicana — un CubeSat de poco más de dos kilos que va a usar inteligencia artificial en órbita para detectar el sargazo que llega al Caribe. El proyecto opera con colaboraciones de la Universidad Sapienza de Roma y la agencia espacial india (ISRO), y con financiamiento del MESCyT a través de FONDOCYT. El talento técnico dominicano puede operar a estándares internacionales cuando hay institucionalidad detrás. Y en paralelo, equipos como Apolo 27 en INTEC siguen demostrando esa misma capacidad desde el terreno de la robótica espacial estudiantil. El paso que falta es convertir estos esfuerzos pioneros en un programa de ingeniería satelital permanente.
La tercera es la infraestructura de estaciones terrenas (ground stations) — las antenas que se comunican con los satélites en órbita. Esta es la oportunidad donde la geografía dominicana juega más a nuestro favor, y es lo suficientemente importante para tratarla aparte. Voy a dedicarle un post completo en Astra Caribe próximamente.
Tres frentes. Hay más, y los iremos cubriendo. Pero estos tres comparten algo: ninguno requiere que RD construya un cohete. Todos requieren marcos legales claros, talento técnico que se quede, y la voluntad política de tratar al sector espacial como una industria sostenida en el tiempo, más allá de un gobierno de turno.
La industria NewSpace no requiere que un país construya cohetes para participar. Requiere algo más exigente: condiciones para que otros operen desde su territorio o se beneficien de su talento. Eso incluye talento técnico bilingüe, ubicación geográfica útil, marcos legales claros y voluntad política sostenida más allá de un período presidencial.
RD tiene los dos primeros. Los otros dos — el marco legal y la voluntad política — necesitan desarrollarse. La buena noticia es que ese trabajo ya lo hicieron otros países y es bueno mencionarlos.
Países que ya hicieron algo concreto
Vale la pena mirar a tres países que decidieron entrar al sector espacial sin ser potencias y empezaron a llegar.
Africa: Ruanda
Ruanda tiene un PIB per cápita de poco más de 1,000 dólares — alrededor de nueve veces menor que el dominicano. No tiene salida al mar, no tiene universidades aeroespaciales históricamente fuertes, y hace 30 años estaba saliendo de un genocidio. Si hay un caso donde “no tenemos las condiciones” se podría argumentar honestamente, es Ruanda.
Y aun así, lo hicieron. En 2019 lanzaron RwaSat-1, su primer satélite, en colaboración con JAXA. En 2021 establecieron formalmente la Agencia Espacial Ruandesa con un modelo "lean" — pequeña, alineada con la visión nacional 2050, enfocada en partnerships con ESA, JAXA, OneWeb y SpaceX. En 2022 firmaron los Acuerdos Artemis con Estados Unidos. La RSA es directa: "las ganancias de la industria espacial han beneficiado desproporcionadamente a los países más ricos del mundo." Una agencia de un país nueve veces más pobre que el nuestro.
América Latina: Colombia y Uruguay
Colombia tiene dos satélites en órbita — FACSAT-1 (2018) y FACSAT-2 “Chiribiquete” (2023) — operados por la Fuerza Aérea Colombiana con transferencia tecnológica de la danesa GomSpace. Tiene PIB per cápita similar al dominicano. Lo que tienen que nosotros aún no es una decisión institucional sostenida.
Uruguay aporta un modelo más cercano a nuestras instituciones. El AntelSat (2014) lo desarrolló Antel — la telecom estatal — junto con la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, con un equipo de 60 personas y un presupuesto de unos 695,000 dólares. Sin agencia espacial, sin Fuerza Aérea: telecom estatal más universidad pública. RD tiene los mismos componentes en Indotel y nuestras universidades.
Oceanía: Nueva Zelanda
Para quienes piensan en marco legal: Nueva Zelanda no es un país comparable al nuestro, pero su Outer Space and High-altitude Activities Act de 2017 y su acuerdo bilateral con Estados Unidos — el que permitió a Rocket Lab operar desde su territorio — son la referencia técnica más estudiada del mundo en regulación espacial. Le voy a dedicar atención específica en un post futuro.
¿Como hacemos?
Ninguno de estos países partió desde una posición tan favorable como la dominicana. República Dominicana tiene cercanía geográfica a Estados Unidos, DR-CAFTA como marco comercial preferencial, zonas francas con experiencia en manufactura de precisión para industrias médica y aeronáutica, una fuerza laboral joven y bilingüe, costos operativos competitivos, y una diáspora con experiencia internacional incluyendo, sí, en la propia industria aeroespacial.
La industria NewSpace ya está aquí, expandiéndose, y aún no ha decidido qué países van a participar de la próxima década y cuáles se van a quedar mirando. Eso se decide ahora, en los próximos cinco años, mientras el costo por kilogramo sigue cayendo y entran miles de actores nuevos. La buena noticia es que la decisión no la toma Estados Unidos por nosotros. La toma cada país que se prepara — o no — para participar.
República Dominicana puede ser uno de ellos. La pregunta ya no es si el espacio es para nosotros. Es cómo encontrar la forma de ser parte de él.
Hasta la próxima.
Las opiniones expresadas en este blog son exclusivamente personales y no representan la posición de ningún empleador actual o pasado, ni de ninguna organización o institución con la que esté o haya estado afiliado profesionalmente.
Fuentes y referencias
Reportes de mercado y datos macro:
Novaspace — Space Economy Report 2026: https://novaspace.com
Tracxn — Space Tech 2026 (geoanalytics y rondas de inversión): https://tracxn.com
PwC — Space Industry Trends: https://www.pwc.com
Deloitte Insights — Space economy briefings: https://www2.deloitte.com/us/en/insights.html
New Space Economy — Reporte global de la economía espacial: https://newspaceeconomy.ca
Estudio Académico de Costos de Lanzamiento (Harry W. Jones, NASA Ames Research Center / ICES): https://ttu-ir.tdl.org/bitstreams/d4074c60-2e50-4e92-a49b-e2fbc2be4b91/download
Cobertura periodística y técnica:
SpaceNews — Cobertura de industria NewSpace, costos de lanzamiento, América Latina: https://spacenews.com
Xataka — Cobertura en español de SpaceX, Starlink y la nueva economía espacial: https://www.xataka.com
Empresas y agencias citadas:
SpaceX (programa Falcon 9 y Starship): https://www.spacex.com
Starlink (cobertura, suscriptores, Caribe y América Latina): https://www.starlink.com
Rocket Lab (operaciones desde Nueva Zelanda): https://www.rocketlabusa.com
New Zealand Space Agency (marco regulatorio): https://www.mbie.govt.nz/business-and-employment/economic-development/space-economy
Datos locales (RD):
Banco Central de la República Dominicana (crecimiento PIB): https://www.bancentral.gov.do
Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) — penetración de internet y conectividad rural: https://indotel.gob.do
INTEC — Proyecto QuisqueyaSat-1: https://investigacion.intec.edu.do/proyectos-destacados/quisqueyasat-1



